Eleanor casi derrama su copa de champán. Al girarse, se topó de frente con una mirada fija y dorada. Killian. El protagonista masculino. El hombre que debía estar obsesionado con la heroína de la historia y que, según la trama, debería ver a Eleanor con absoluto desprecio.
—Es la verdad —insistió ella, pegando su espalda contra la barandilla de piedra del balcón—. No tengo ninguna intención oculta con usted, Duque. De hecho, planeo retirarme a mis tierras en el norte el próximo mes. Eleanor casi derrama su copa de champán
—Lamento informarle que su plan ha fracasado —susurró él contra su oído, haciendo que un escalofrío recorriera la columna de la joven—. Puede seguir repitiéndose que no era su intención seducirme. Pero ahora que lo ha logrado, no pienso dejarla marchar al norte. Ni a ningún otro lugar donde yo no pueda seguirla. El protagonista masculino